El Gobierno quiere regular a los intermediarios financieros, quizás para prevenir y evitar posibles “Afinsas” y “Gescarteras” en un próximo futuro. Nuestro particular “subprime”, SIN NIGUNA DUDA.
Pero no quiere que el supervisor de las empresas de reunificación de deudas sea el Banco de España sino el Ministerio de Sanidad y Consumo y los organismos de Consumo dependientes de las Comunidades Autónomas, como si los créditos despues de la reunificación de deuda no fueran concedidos por una entidad financiera.
Jesús García escribió recientemente a propósito de la situación de esta empresas en El Confidencial:
“se encuentran en el limbo regulatorio, dependientes del Ministerio de Sanidad y Consumo y de las Comunidades Autónomas. Igualito que en el caso de Forum y Afinsa.
Debería ser Bernat Soria el que fuera al Congreso a explicar qué pasa con ese sector que crece exponencialmente, con publicidad muy agresiva sobre todo en medios audiovisuales, pero que está bajo el paraguas del Ministerio que él dirige con una buena parte de responsabilidades transferidas a las Comunidades Autónomas, cuya capacidad para supervisar estas sociedades es simplemente nula.
Si el Banco de España no controla este segmento de un mercado en auge en el que se cobran tipos de intereses de aúpa -o si quieren ‘plazos Matusalem’- pues poco puede hablar del denominado segmento basura.”
En consecuencia cualquier banco puede constituir una o varias empresas de reunificación de deudas, comercializar/conceder préstamos [los préstamos no se venden, se conceden..], y no sería supervisado en este segmento de negocio por el Banco de España [que bien se lo ha montado el lobby bancario en este asunto!].
Si aplican, a la financiación del consumo y a la refundición de deudas, lo estipulado en la Ley del Consumo en materia de tipos de interes no debieran permitirse tipos de interes nominales superiores a los tipos para descubierto de particulares [no empresa]. Ello supone no cobrar tipos superiores a DOS VECES Y MEDIA EL TIPO DE INTERES LEGAL DEL DINERO. O sea el 12,5% (2,5×5%).
Y esto, en muchos casos, no sucede como no sucede con las operaciones realizadas mediante tarjetas de crédito emitidas por entidades bancarias y cajas de ahorro -supervisados por el Banco de España-, y así nos encontramos ante flagrantes casos de USURA. Sabemos que sucede pero no debiéramos acostumbrarnos.
Mucho me temo que la nueva regulación origine un oceano de discrecionalidad en la supervisión de las operaciones de los intermediarios financieros, en claro perjuicio del ciudadano consumidor de estos servicios.
publicado en malvasíaBlog
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Tags: regulación, organismos supervisores, unificación de deudas, Banco de España