Deducción por reinversión
Noviembre 6, 2007 por jmares
La Inspección de Hacienda ha lanzado una ofensiva por tierra, mar y aire como no se veía desde la que intentó acabar con los privilegios fiscales de las sicavs. Ahora, el objeto del ataque es todavía más importante por volumen y número de afectados: la deducción por reinversión de las plusvalías, un régimen muy favorable del que se ha beneficiado absolutamente todo el mundo en los últimos años.
Esta deducción ha permitido que “todos los pelotazos que se han dado en España desde 2003, que han sido muchísimos en el sector inmobiliario y en el mundo empresarial, hayan tenido una tributación muy ventajosa del 15%”, frente al 35% del tipo normal del Impuesto de Sociedades, según un experto en fiscalidad. Todo el mundo se ha aprovechado de esta ventaja: empresas grandes y pequeñas, bancos, aseguradoras y patrimonios medios y altos, que creaban sociedades ad hoc para ello.
Lo cierto es que esta rebaja de 20 puntos (que puede interpretarse como un regalo del 20%) era muy fácil de obtener inicialmente, puesto que valía con reinvertir las plusvalías generadas a más de un año en casi cualquier activo. Posteriormente, empezó a restringirse el universo de las inversiones inmobiliarias -las fuentes consultadas aseguran que buena parte del boom se explica por esta reinversión de plusvalías-, y se estableció que tenían que ser inmuebles afectos a la actividad de la sociedad.
Pero valían las inversiones financieras si se superaba el 5% del capital, entre ellas las sicavs, con lo que todo el mundo se pasó a este vehículo; bastaba concrear una. Sin embargo, cuando el PSOE llegó al poder lanzó una ofensiva de la Inspección contra estos productos, que también se cayeron de la lista de activos aptos para esta deducción en enero de 2005.
Por ello, los bancos de negocios y privados empezaron a crear vehículos pensados ex profeso para la reinversión de plusvalías -de hecho, utilizaban esa rentabilidad fiscal del 20% como reclamo comercial-, y además apareció como gran panacea las sociedades de capital riesgo: “Todos los grandes patrimonios españoles crearon la suya para reinvertir plusvalías, incluso endeudándose,”, explica un gestor de patrimonios. Además, estas sociedades tienen tres años para invertir el dinero, según la Ley Reguladora de este sector.
Mirar las tripas de las inversiones
La ofensiva actual pone en cuestión todas las deducciones por reinversión aplicadas en los últimos años y pretende mirar lo que hay dentro (look through) de los vehículos en que se ha metido ese dinero, para ver si son activos aptos. Por ejemplo, si las sicavs (en la fecha en que valían) realmente compraron participaciones superiores al 5% en empresas, o si las sociedades de capital riesgo tienen invertido más del 50% de su patrimonio, aunque no se hayan cumplido los tres años.
Según fuentes jurídicas, “se trata de un atentado contra la seguridad jurídica, puesto que la gente se limitó a aprovechar una posibilidad de la ley, y ahora el Gobierno cambia de criterio”. Con el añadido de que no afecta a las deducciones aplicadas a partir de ese cambio de opinión, sino que se aplica de forma retroactiva a todas las anteriores. Un portavoz de la Agencia Tributaria asegura que “se están investigando estas deducciones por el riesgo probable de utilización fraudulenta o delictiva, no para perseguir el concepto en sí”.
Otras fuentes financieras afirman que “lo que ha mosqueado a Hacienda son las estructuras complejas que limitan el riesgo de esas inversiones, como la utilizada por Manuel Jove para entrar en BBVA, ya que más que tomas de participación, se trata de productos financieros”.
El objetivo de Hacienda es que estas plusvalías tributen al 35% en vez de al 15%, claro está. Para ello, el primer paso de la Inspección es retrasar la aplicación de la deducción: “Pague usted el 35% de momento y los próximos años haga una declaración complementaria pidiendo la deducción, y ya veremos”, es el argumento de Hacienda según el experto en fiscalidad citado. Con el agravante de que, al bajar el tipo de Sociedades al 30% y al subir la tributación de las plusvalías al 18%, el beneficio fiscal se reduce del 20% al 12%.
Situación rocambolesca
Esta ofensiva ha puesto a temblar a las empresas y altos patrimonios, puesto que están en juego miles de millones de euros. “Es un plan de recaudación brutal”, según las fuentes consultadas. Y tiene dos derivadas casi rocambolescas. Por el lado de las empresas grandes, tienen que enfrentarse por este tema a la misma Administración Tributaria que les pide que depositen en ella toda su confianza para salvarse de otro varapalo fiscal: el expediente de Bruselas que considera la deducción del fondo de comercio financiero como ayuda de Estado.
Por el lado del capital riesgo, nos encontramos ante un nuevo choque frontal entre los criterios de la Inspección y una ley que afecta a productos de inversión. Es decir, entre Hacienda y la CNMV. En el anterior pulso a cuenta de las sicavs, venció el supervisor gracias a la firmeza de Manuel Conthe. Ahora, con Julio Segura al frente, las cosas están mucho menos claras.
Fuente: El Confidencial
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